Los arquitectos griegos se dieron cuenta de que el ojo humano modificaba la realidad por lo que llegaron a la conclusión de que para que la construcción se viera ópticamente perfecta había que hacer unas correcciones.

Además, el orden dórico presentaba un problema estético derivado del ensanchamiento que se producía en  la última metopa del friso, causado por el desplazamiento del último triglifo desde su lugar hacia la esquina para evitar que el arquitrabe se realizase con media metopa por cada uno de los frentes que componían la misma.

A lo largo de los siglos se emplearon distintos recursos con la finalidad de corregir este defecto y mejorar así el aspecto del levantamiento.

  • El primer intento se limitó a desplazar el triglifo hacia la esquina, ensanchando la metopa del último tramo para mantener regular la disposición del resto del friso.
  • Posteriormente se intentó otra  solución, igualmente imperfecta, que consistía en poner el triglifo en la esquina, aunque aquí se estrechaba el último espacio entre las columnas, para reducir las dimensiones de la metopa extrema manteniendo regular la disposición del resto del friso. Esta solución introducía un nuevo problema, los espacios entre las columnas externas eran de menor luz que el resto, lo que se podía apreciar además a simple vista.
  • Al final, llegaron a la solución empleada en el Partenón. El problema se solucionó por medio de la contracción del ángulo, es decir, estrechando proporcionalmente todos los espacios entre los ejes de las columnas desde el centro hacia las esquinas para evitar la excesiva diferencia de luces entre los espacios contiguos. Esto contribuía además a la integridad visual del templo añadiendo a su vez solidez a la misma.correcciones1partenon-correcciones-opticas-coulton-1977slide_28correcciones